Barranquilla, ciudad de libres y de un
excepcional Carnaval

Por: Diana Acosta Miranda *
Ubicada a la margen izquierda de la desembocadura del rió
grande de la Magdalena, Barranquilla es una ciudad que nace en la república.
Geográficamente se ubica equidistantemente entre Santa Marta y Cartagena, dos
ciudades fundadas en la colonia.
Es precisamente desde las lógicas de transición entre el
periodo colonial y el republicano, que la ciudad surge con una característica
muy particular, ya que no fue fundada, sino poblada. Este rasgo define su
identidad, pues al haber sido denominada ciudad de libres, (negros libertos y
migrantes rurales en busca de pastos para sus ganados) se fue configurando como
un asentamiento humano típicamente liberal, es decir un lugar de tránsito de
mercancías, de cruce de caminos, y de puerto.
Barranquilla posee uno de los pocos puertos fluviales que aún
cumple su función mercantil. Este privilegiado hecho ha posicionado a la ciudad
como un lugar de flujo y tránsito no sólo de mercancías, sino de migrantes que
han incorporado sus costumbres y practicas sociales a la vida cultural de la
ciudad, siendo el Carnaval de Barranquilla, la máxima expresión de esta creación
colectiva, en donde, en un espacio urbano, conviven las tradiciones rurales con
las tradiciones urbanas llegadas de ultramar.

El carnaval, desde sus orígenes es un hecho urbano. Y desde las
fiestas griegas, hasta hoy, las carnestolendas cumplen la función social de
posibilitar la construcción de un tiempo nuevo, en donde el fluir de lo
cotidiano hace un alto en el camino, para trastocar los roles y cumplir con la
cita anual de una tregua festiva, que renueva el espíritu y posibilita la
renovación de los propósitos por lograr un nivel deseable de vida buena, signado
por la alegría y la convivencia pacífica.
Y es que el Carnaval de Barranquilla se destaca por la puesta
en escena de rasgos culturales de los aportes multiétnicos producto del proceso
colonial. En danzas como la Cumbia, el Garabato, el Paloteo, y Diablos
arlequines, se evidencia la tradición española en los vestidos. En danzas como
las de Congo y de Son de Negro, la representación de la cultura africana se pone
en escena en la fuerza de la expresión corporal y en la utilización de objetos
que adquieren la categoría de totems. En danzas como las de los Coyongos, los
Indios de Trenza y el Caimán las huellas de lo indígena adquiere mayor
presencia. Pero en relación con lo sonoro, la fuerza de las raíces africanas se
expresan en la mayoría de las danzas pues las matrices rítmicas dominantes en
este carnaval son las de origen africano.

Pero no todas las expresiones folclóricas que constituyen el
espacio antropológico denominado Carnaval de Barranquilla, provienen de la
tradición rural. En este espacio escénico interactúan los íconos de la tradición
folclórica como máscaras de animales y de figuras antropomorfas, con las
imágenes de disfraces urbanos calcados de la tradición griega de la mascarada,
los cuales reflejan los acontecimientos políticos más significativos de la
agenda local y nacional. Igualmente encuentran espacio escénico las
representaciones Hollywoodenses de personajes ficcionales.
Todas estas representaciones encuentran en el carnaval un
espacio propicio para la representación festiva, en donde la alegoría domina el
proceso de transformación de los danzantes y actores. Es precisamente en esa
coexistencia cultural de expresiones folclóricas y representaciones modernas, en
donde el Carnaval de Barranquilla construye su particularidad como espacio
antropológico en el cual todos los rasgos de lo cultural encuentran el espacio
propicio para la puesta en escena temporal, la validez social y el
reconocimiento.

La declaratoria del Carnaval de Barranquilla como Obra Maestra
del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad por parte de UNESCO en 2003
marcó un hito en la percepción de los habitantes de la ciudad en relación con
las fiestas, pues antes de esta declaratoria existía una practica social de huir
de la ciudad en tiempo de Carnaval debido a que la valoración que se hacía de la
fiesta estaba asociada al desorden y al caos. Hoy, seis años después de esta
declaratoria, el número de ciudadanos que insiste en esta práctica es muy
reducido pues la valoración que sobre las fiestas se hace después de ser
declarado patrimonio de la humanidad es otra. Este es un aspecto importante pues
como reza el slogan carnavalero ¡quien lo vive es quien lo goza! , este mandato
festivo se ha convertido en una expresión de identidad ciudadana que cada día
cobra mas fuerza.
Un aspecto importante de este proceso de posicionamiento social
del Carnaval de Barranquilla se expresa en la estrecha relación que existe entre
el fortalecimiento de las fiestas y el crecimiento de la ciudad. Es decir, que
en la medida en que la ciudad crece, los eventos de Carnaval se van
multiplicando y al mismo tiempo descentralizando. Este nuevo rasgo cultural de
la ciudad se ha acentuado luego de la declaratoria de UNESCO. En este sentido la
revalorización de nuestro patrimonio cultural nos ubica nacional e
internacionalmente como una ciudad que al tiempo que valora su patrimonio
cultural, lo convierte en un elemento de desarrollo social y de posicionamiento
de la ciudad como destino turístico y como lugar ideal para la ubicación de
nuevos proyectos empresariales, pues una ciudad que valora sus tradiciones y su
patrimonio cultural se convierte en un espacio propicio para diversos proyectos
de desarrollo.
Para todos los amantes de las tradiciones populares, el
Carnaval de Barranquilla es una cita obligada. Las opciones para el disfrute y
el goce son múltiples pues cuando la población entra en estado de Carnaval sólo
hay lugar para la diversión y la valoración del patrimonio cultural común.
* Diana Acosta Miranda
Secretaria de
Cultura Patrimonio y Turismo
Alcaldía de Barranquilla