Del barro a las calles

Así nació el programa que ha dignificado la vida de los barranquilleros

El 15 de septiembre de 2007, cuando Alejandro Char hacía campaña para su primer período de gobierno y estaba reunido con 40 madres cabezas de hogar, la lluvia lo atrapó en una de las calles de Barranquilla.

Ni siquiera los carros de doble tracción podían sacarlo de aquel barrial. ¿Cómo era posible que en la cuarta capital de Colombia la gente quedara atrapada en sus casas cuando llovía?

Ese incidente le hizo sentir lo que al resto de ciudadanos: Barranquilla era una en el norte y otra en el sur.

Como ingeniero, Char entendía la importancia que las obras de infraestructura tenían para el desarrollo y potencialización de los núcleos urbanos, pero aquel día debió comprender que ante tantas carencias debía comenzar por lo más sencillo, es decir;

pavimentar tramos viales para que todos los barrios pudiesen conectarse y los ciudadanos accedieran a la oferta gubernamental.

Ahí, mientras el agua caía y Char esperaba, seguramente pensaba en todo lo que debían hacer los ciudadanos para sacar un enfermo en las noches, para pedir un taxi o para llamar a la Policía.

Días antes había recorrido las rutas que usaban los vendedores de yuca y pescado, para llevar sus productos a El Golf, El Country y Villa Santos, en el norte. Ellos fueron los conquistadores de los caminos que más tarde se convertirían en las nuevas vías de acceso y salida de la zona sur.

La pregunta era cómo hacerlo, y la sabiduría popular dio, de nuevo, la ruta. Con la unión de esfuerzos entre el Gobierno y los apoyo de la comunidad, surgieron las soluciones.

Así nació Barrios a la Obra, el programa de mayor impacto social que ha tenido Barranquilla. ¿Y saben por qué? Porque convocó la cohesión social de los habitantes.

Es que así es nuestra gente. Aquí todo se hace con ganas.

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